domingo, 19 de abril de 2015

Grietas en la calma

Avanza con la visión borrosa por el cansancio y con los segundos fugándose delante de él.
Quiere parar pero sabe que no debe, porque si lo hace se arrepentirá de ello y no estaba en sus planes sumarle otro capítulo a la culpa. De aquella ya había tenido suficiente.

El camino se alza poderoso, se eleva discretamente pero insinúa una caída importante al otro lado del repecho.
Se limita a seguir la línea blanca, la que divide la calzada y le sirve de guía para no tambalearse. Sabe que falta mucho para llegar, pero preferiría no saberlo.

El ardor en los pies es brutal y más descarado que el que maltrata sus ojos.
Aunque se esfuerce, no logra recordar ningún otro momento en su vida más doloroso y confuso que este.
La sequedad de la boca retuerce su lengua y agrieta la piel de su rostro. El agotamiento se ha encargado de machacarle algo más que el cuerpo y las posibilidades de mejorar parecen esfumarse a cada paso.

A veces tiene arrebatos de voluntad extrema en donde piensa que aún en esa situación inhumana es capaz de olvidarlo todo y seguir adelante, que se recobrará de la nada y echará a correr con tal de llegar antes a su destino. Se olvida que los pies desechos no le permitirán avanzar más de la cuenta.

Pasa el tiempo vagueando en altibajos, a veces demasiado entusiasta, otras con una tristeza insondable. Se debate entre lo que quiere y lo que debe, lo que siente y lo que debería sentir.
Sabe que si se mueve en otra dirección cambiará algo más que el simple rumbo de su marcha, que el paisaje delante de él no contará con su presencia marchita. Quizá las flores de la próxima calle no se merezcan que las toquen con desgano.

Medita sobre lo que hará a continuación, tal vez tome un descanso. De seguro llegue más tarde, pero no duda que con las piernas desentumecidas podrá valorar y transitar mejor el desafiante recorrido.
Y es que el andar se vuelve insoportable, cada latido amenaza con derribarlo y cada pisada golpea su vida, su historia, y desvanece el solitario destello de luz que aún naufraga en su mirada agonizante.

Cuando parece que hasta la libertad de decidir lo ha abandonado, para.
Va en busca de un poco de agua con la cual saciar la sed y un lugar fresco y suave en donde reposar la cabeza. Probablemente encuentre alguna manera de detener la sangrante piel de sus pies y de seguro ese leve receso le ayude a disipar esa neblina en su mente.

¿Qué consecuencia tendrá esta pausa? ¿Y qué ocurrirá con el viaje si el objetivo que anhela se encuentra escondido en otra ruta? No logra esclarecer la duda; tal vez sólo sea el tiempo de recuperar la fuerza, el tiempo de atender sus propios pensamientos y de darle cobijo a una nueva oportunidad.

Ahora advierte que el sentido de las cosas parece pertenecer a una dimensión desconocida, a un laberinto de preguntas sin respuestas o a un acertijo delirante que se mofa de su incapacidad de resolverlo.

Pero en su interior sabe que la esperanza lo habita y le empuja de nuevo, hacia un lugar en donde el cuerpo duela menos y se sienta como en casa.
A aquel sitio en donde sentir, palpitar y vivir, a gusto y con el alma llena


                                                            Víctor Brossa 



9 comentarios:

  1. Muy bello,que bonita manera de describirnos los sentimientos de un alma atormentada,sangrante y casi al borde del abismo para luego retomar su camino en busca de su propio hogar..PRE-CIO-SO querida Sal Yin...Te dejo besitos y abracitos,infinitos..!!!!

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    1. Maria, qué alegría me da tu visita y la lectura del texto, y más aún que te haya gustado.
      ¡Muchas gracias por tus amables palabras! Y así es, no hay lugar más hermoso y amado que el hogar, aquel en donde todos nos sentimos parte.¡Más besos y abrazos infinitos para ti! Saludos amiga :)

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  2. Maravilloso tu texto, Sal Yin!! Describes con maestría el cansancio al borde del desfallecimiento, las dudas, la desesperanza alternada con confianza, la lucha titánica que mantiene el protagonista en su interior.

    Así es también a veces nuestra vida, un camino que no termina de conducirnos adonde deseamos ir, que nos agota las fuerzas y que nos hace dudar. Suerte la de aquellos que encuentran un lugar de reposo, real y emocional!

    Me ha encantado, te has superado con este texto!! :)

    Un abrazo y feliz entrada de semana, guapa.

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    1. ¡Qué bonito comentario, Julia! Como ya te he dicho, tus palabras siempre me alientan a seguir compartiendo lo que escribo. Y cuánta razón tienes; no siempre las cosas salen como esperamos, y sin embargo en más de una oportunidad podemos llevarnos una grata sorpresa. Gracias por la lectura... me deja muy contenta que haya sido de tu agrado y me emocionan mucho tus palabras. ¡Te agradezco de corazón! Qué tengas un bonito día. Abrazo grande amiga :)

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  3. Me ha encantado <3 Un hermosa batalla por los arduos caminos de la vida. "El caminante se hace al andar",eso nos dijo un maestro. Aunque el dolor apremie y nos hunda, la esperanza nos ensalza. Nos da las fuerzas para resistir y avanzar con los hombros muy altos y la felicidad al acecho.
    Sigue escribiendo así. Es maravilloso poder leer textos que más allá de leerlos, se sienten.
    Un abrazo muy muy grande.
    A.V.Cardenet.

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    1. Millones de gracias, Angie, no sabes cuánto me alegra tu comentario y que te haya gustado el texto. Tus reflexiones son totalmente acertadas, concuerdo plenamente con ellas. Te agradezco mucho la visita y tus amables palabras; que alguien nos lea siempre es una alegría, y si aparte de eso gusta, es inexplicablemente maravilloso. De seguro tú sabes eso más que nadie y debes de sentirte orgullosa. ¡No dejes de encantarnos con tus letras!
      Te mando otro abrazo y que tengas una linda semana, seguimos en contacto. ¡Besotes enormes! :)

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  4. Que guapo post ...A aquel sitio en donde sentir, palpitar y vivir, a gusto y con el alma llena.
    Felicidades me a gustado leerlo.

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    1. Muchas gracias por la visita y el comentario, Flores Garcia.
      Me alegra que te haya gustado.
      ¡Bienvenido!

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    2. Buen día para ti Sal yin un abrazo :)

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