miércoles, 6 de mayo de 2015

Distorsiones

Exhalé y observé lo que tenía delante: la mitad de mi cara sumida en la oscuridad, la otra mitad apenas iluminada por el resplandor del sol que zigzagueaba a mi izquierda.

Mi reflejo en el espejo existía carente de emoción, el original, y también la distorsión del mismo que se desviaba impactando en el lateral del placard.

Las sombras revoloteaban formando garabatos en mi frente, que de hecho podía imaginarlos como la exteriorización de mis pensamientos, enredados, inconclusos, indefinidos, sobrios de a ratos, polícromos otros tantos.

Lo cierto es que la duda disfrutaba de hacerme compañía y me invitaba a clavar la vista hacia mi propia mirada.

Y esa duda, que se manifestaba a través de mí y movía impacientemente mis labios me preguntaba: ''¿qué es lo que ves?''
Sobra decir que no se refería a mi aspecto físico, sino más allá, más allá de la piel.

Me miró desafiante, disfrutando mi silencio, y se disolvió lentamente devolviéndole la autonomía a mi insulso reflejo.

Y es que la certeza no quiso hacer acto de presencia, y más aún, se alejó dando zancadas desde la ventana donde parecía asomarse con timidez. Se fugó junto con la tarde y se confundió entre los tonos del crepúsculo, sumergiendo la habitación y el exterior en la absoluta negrura.

Por hoy ganó la duda, quizá porque la dejé vencer.

Quizá sólo por hoy...