miércoles, 28 de octubre de 2015

El personaje de Sue

La brisa otoñal movía con impaciencia la puerta trasera. El bullicio del exterior se asomaba de a ratos pero no conseguía desconcentrar a Sue de la escritura, estaba absorta en el relato que llevaba escribiendo durante horas.

En el sala principal sólo alcanzaba a oírse el sonido de su garabateo y el roce de su mano izquierda contra el papel.

Iba dando vida a su creación conforme la veía en su mente y con el lápiz sacando chispas.
Su personaje lucía un vestido blanco que eterno se fundía con la hierba, y una cadena de plata en el cuello. Su mirada, también plateada, estaba desprovista de toda oscuridad, de toda malicia.

La imaginó alejada de convencionalismos, así la eligió y así lo plasmó en sus letras.

Cuando la puerta trasera se cerró repentinamente, Sue ni siquiera se movió de su lugar.

Fue como si en el transcurso de un instante el aire se densificara con un aroma somnífero y embriagador.
Con un súbito calor cabalgándole en los hombros levantó la vista, por fin, del relato y dejó caer el lápiz.

Y entonces la vio.

Reconoció la plata en los ojos y en el cuello. El cabello serpenteante hundiéndose en el blanco vestido, el piso inestable bajo sus pies.

''Es hermosa'' pensó con desconcierto.

Su personaje, complaciendo su inconsciente deseo de verla mientras la escribía, la miró fijamente.

Sue no conseguía apartarle la mirada, la luz que emanaba aquel ser era cegadora, despampanante, demasiado bella.

Tanto que no advirtió el cese de su propia respiración, tanto que de sus jóvenes latidos sólo quedaron los ecos.

De todo, lo que nunca imaginó fue que su Muerte resultara tan hermosa...